¿Sabías que la diabetes tipo 1 tiende a aparecer en la niñez?


No se deben descartar los carbohidratos de la dieta ya que aportan la energía necesaria para las actividades diarias, sin embargo, se deben elegir aquellos que no eleven la glucosa de forma rápida.

El tratamiento se centra en el control de la glucosa a través del uso de diversos medicamentos por lo que frecuentemente se olvida que los niños y jóvenes deben seguir con una alimentación saludable que ayude al control de la enfermedad, así como que cubra todos sus requerimientos nutricionales para mantener un buen estado de salud.


La dieta del niño o adolescente con diabetes tipo 1 con respecto a los sanos no varía de forma importante ya que sus requerimientos calóricos y nutricionales son básicamente los mismos. La diferencia radica en que en los primeros la ausencia de insulina obliga a administrarla de forma externa.


Lo más recomendable es asesorarse con su médico y nutriólogo para que le enseñe el conteo de carbohidratos con la finalidad de evitar la elevación intermitente de glucosa o bien determinar la dosis de insulina necesaria para metabolizarla para un buen control.


La proporción de los diferentes grupos de alimentos es de acuerdo con cada paciente, por lo que es importante hacer una valoración con un profesional de la salud. Los carbohidratos más recomendables son lo de más bajo índice glucémico como los frijoles, las y lentejas, casi todos los vegetales y frutas, así como panes y pastas integrales, esto ayudara a mantener los niveles de glucosa más estables.


Una atención médica profesional temprana elevará la calidad de vida para tus hijos.

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La leche humana es el alimento óptimo para la nutrición de los lactantes y niños pequeños para la salud del binomio madre-hijo, especialmente en situaciones de emergencia, es por ello que en los hijos de madres con casos sospechoso, probable o confirmado de Covid-19, se recomienda el inicio de la lactancia durante la primera hora de vida y continuar por lo menos hasta los 2 años y aplicar las medidas de bioseguridad para la enfermedad Covid-19 necesarias para prevenir el contagio madre-hijo.




La leche materna contiene anticuerpos que combaten infecciones y estimulan el sistema inmune del bebé. La leche materna es el alimento más seguro en una emergencia, contiene las vitaminas y minerales apropiados para un crecimiento saludable.

No se ha comunicado ninguna contra indicación para brindar la lactancia materna y bien lo apuntan algunos autores y recomienda la OMS, que las madres pueden continuar amamantando en todos los entornos socioeconómicos, pues mejora la supervivencia de los neonatos y lactantes, y les proporciona beneficios de salud y desarrollo por toda la vida.


Si se confirma que la madre tiene Covid-19 o es una paciente sintomática bajo investigación, debe tomar todas las precauciones posibles para evitar la transmisión del virus a su bebé. Entre estas precauciones se destacan las siguientes:


  1. Las madres deben lavarse siempre las manos con agua y jabón en los momentos críticos, incluso antes y después de establecer contacto con el lactante.

  2. Es preciso limpiar sistemáticamente en toda la casa las superficies con las que la madre haya entrado en contacto.

  3. Si la madre tiene síntomas respiratorios, se recomienda que utilice una mascarilla cuando alimenta o cuida al bebé, si es posible. Como alternativa, se puede utilizar una mascarilla facial adaptable, disponible a nivel local.

  4. La madre y el hijo deben mantener un distanciamiento físico con respecto a otras personas (de por lo menos 1 metro) y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca.

  5. La madre debe lavar sus manos antes de tocar cualquier saca leche o partes del biberón y seguir las recomendaciones para una limpieza adecuada de estos enseres después de cada uso; y de ser posible, considerar tener a alguien que esté sano para que le dé la leche materna extraída al bebé.


La OMS informó que uno de los aspectos más relevantes es continuar con la promoción de esta actividad pues hasta el momento no se ha encontrado el virus activo del coronavirus en la leche de ninguna madre, en cambio lo que sí está demostrado es que lactancia materna mejora la supervivencia de los neonatos y lactantes y proporciona beneficios para la salud y el desarrollo que duran toda la vida, además de beneficiar la salud de la madre.


“Las madres deben de estar al tanto de que deben privilegiar la alimentación exclusiva con leche materna, en el caso de existan circunstancias que no permitan el contacto de la madre con el bebé, se debe optar por la extracción de leche. Las fórmulas infantiles siempre serán la última opción para los recién nacidos y deben ser indicadas por el médico pediatra tomando en cuenta las necesidades especiales del infante”

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Por Dra. América Sevilla

Fecha sábado 07 de noviembre de 2020




MITOS Y REALIDADES DE LA VACUNACION


Cada año las vacunas evitan alrededor de 6 millones de muertes y evitan discapacidades importantes

MITO: Con una buena higiene no es necesario vacunarse

REALIDAD: Aunque la higiene es muy importante hay enfermedades que solo se pueden prevenir con una vacuna.


MITO: Vacunarse puede provocar efectos secundarios a largo plazo y en algunos casos la muerte

REALIDAD: No existen efector secundarios a largo plazo; aunque al momento de la aplicación, puede provocar, dolor, inflamación o irritación.


MITO: La vacuna DTPa ( Difteria, Tetanos y Tos Ferina), así como la antipoliomielítica pueden provocar síndrome de muerte súbita.

REALIDAD: Ninguna vacuna provoca muerte súbita del lactante.


MITO: Si una enfermedad es erradicada del país, no es necesaria la vacuna.

REALIDAD: La única enfermedad erradica mundialmente es la viruela, y ya no es necesaria la vacuna.


MITO: Ponerse mas de una vacuna puede sobrecargar el sistema inmunológico.

REALIDAD: Es un mito, pues hace hace 30 años las personas recibían una mayor cantidad de antígenos.


MITO: La vacuna contra la gripe (influenza estacional) no funciona

REALIDAD: Esta Vacuna resulta muy eficaz para protegernos contra los principales virus de la influenza, pero es difícil que llegue a todos los microorganismos que provocan una enfermedad.


MITO: Después de una enfermedad el cuerpo se vuelve inmune a la misma y esto es mejor que vacunarse.

REALIDAD: La protección que brindan las vacunas es superior a la que adquirimos al enfermarnos, además no deja secuelas ni complicaciones.


MITO: Las vacunas contienen un metal llamado mercurio y eso es peligroso para la salud-

REALIDAD: Antes se utilizaban pequeñas cantidades, pero actualmente las vacunas no lo contienen.


MITO: Las vacunas causan autismo.

REALIDAD: No hay evidencia científica que respalde la relación entre las vacunas y el autismo.

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